Negar la realidad

 

manos y ojos negacionEsta semana he podido tener  varias oportunidades de observar diferentes aspectos de cómo las personas desarrollan mecanismos de “defensa”. en concreto, ( que es el que más he observado esta semana), la negación de la realidad.

Estamos, de manera natural, negándonos a nosotros mismos pequeños hechos, pensamientos etc a lo largo del día. Es natural, nuestra mente intenta acomodar la realidad para que sea más llevadera y para que los estímulos sean siempre enfocados a la producción, el bienestar, y la felicidad del individuo, a conseguir objetivos y a eliminar obstáculos. Eso, es natural en nuestra mente.

Lo que puede ocurrir, y observo con cierta frecuencia, es la negacion total de un hecho, y la transformación de la realidad que hace la persona para poder sobrellevar el hecho real, en vez de tomar la decisión correcta que sería, ser proactivo, y enfrentar el problema en cuanto se es consciente de él..

Esto, es un problema.

Por ejemplo, supongamos que alguien te defrauda. Alguien querido. Bien, pues la actitud correcta ante este hecho, tras el dolor que te produce el hecho de que un ser querido te haya hecho algo malo, sería afrontar la situación. Lo sano y correcto sería entender el por qué tu ser querido te ha defraudado, saber los motivos por los que te sientes así, y también intentar saber los motivos por los que el ser querido ha reaccionado de esa manera.  Una vez analizado el asunto tras el impacto del dolor, llegas a una conclusion natural. La supresión. Se suprime el hecho, se deja de lado, se le deja de dar importancia, se comprende y símplemente se continúa con la vida.

Esto sería lo más sano. Un mecanismo de defensa que denota madurez. Una decisión voluntaria y madura tras haber revisado todas las variantes del hecho.

Otro mecanismo de defensa, menos sano que el anterior pero no tan malo como la negación, es la disociación. La persona se transforma y actúa de diferentes maneras para no pensar ni afrontar, y produce agresividad, logorrea, trabajo excesivo…todo lo que haga falta para no pensar y ser consciente del problema.

Este mecanismo, la disociación, suele preceder al peor según mi apreciación.

La negación.

Cuando niegas que el hecho ha ocurrido. Cuando haces como que no ha pasado, cuando niegas por que no puedes con el sentimiento de culpa, cuando niegas para protegerte.

La negación no te va a resolver nada. No te deja salida. Sólo estancamiento, agravamiento del problema  y enfermedad física y mental.  Si niegas para protegerte, debes saber que corres el peligro de no hacer nada para mejorarte. La negación por protección EVITA que tomes medidas reales de mejora, y que te dediques a poner pequeños parches para engañarte a tí mism@ e intentando engañar a los demás, haciendo parecer que realmente haces algo para salir de la situación sin ser real que lo hagas.  El pánico está presente y tendrás que trabajar mucho para salir de ahí.

Por ejemplo, si hay un problema de sobrepeso, puedes pasarte la vida haciendo dietas, sin mirar y sin afrontar, cuál es el motivo por el que no puedes dejar de comer por ansiedad (suponiendo que esta sea la causa del sobrepeso, que lo es la mayoría de las veces cuando no hay un motivo físico que lo favorezca.)

Si es un problema con un ser querido, puedes dedicarte a hablar a todo el mundo de lo que haces para resover el problema,y sin embargo no estár haciendo nada, y no poder salir de ese círculo-bucle-confort,y echarle la culpa a las circunstancias, al otro, o al vecino… y así con todo.

Si niegas para evitar el sentimiento de culpa lo que se hace es “cerrar los ojos” a lo evidente, no mirarse al espejo,poner excusas,  por que así, la vida, de momento, parece más fácil.

Así,alargando esta reacción, el dolor del hecho se mantiene presente durante mucho más tiempo. Incluso años, incluso toda la vida, hecho tras hecho…hasta acabar resulando ser una persona neurótica y enferma con poca posibilidad de escapatoria de la jaula que se ha hecho a sí misma.

Antes esto, sólo cabe actuar. Como con casi todo.

Actuar de manera diferente a la última vez. A cada cosa, a cada paso y a cada situación. Actuar para que ocurran cosas diferentes, así, SÍ  se produce un aprendizaje, y con el tiempo, sabíduría.

Y con el tiempo, la victoria personal.

Sat Nam.

 

 

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