¿Quién te crees que soy?

Me miras cuando te hablo y abres los ojos como un niño. Cuando termino de hablar y miro tus ojos veo que ya lo has olvidado. Cuando abres los ojos como un niño, abres tus oídos por un instante esperando que algo fuerte y trascendente te llegue. Da igual lo que escuches. No importa lo que yo diga, ni tampoco importa lo que tu oigas. Da igual. Tú, crees que de mi boca saldrá algo fuerte y trascendente. Da igual lo que hagas con ello, pero cuando voy a abrir la boca tu ya sabes que va a ser fuerte y trascendente. En cuanto lo oyes, confirmas la fortaleza y la trascendencia de lo que he dicho e  inmediatamente lo olvidas… por que no va contigo.

Crees que no va contigo, por que tú no eres como yo. Yo soy tu instructora de Yoga, que dice cosas fuertes y trascendentes que te  confirman de momento dos cosas: que soy tu instructora de Yoga y  que no eres como yo.

Tu eres diferente, no llegas a donde he llegado yo. Nunca harás tanto Yoga como yo, así que  difícilmente tendrás la paz que tengo yo. Nunca meditarás tanto como yo, por lo que nunca podrás decir cosas tan fuertes y trascendentes. Todo esto no te lo dices… o quizá si… pero es exactamente lo que sientes. Vienes, haces tus clases, oyes alguna cosa fuerte y trascendente y te vas. Hasta el próximo día.

¿Pero quien te crees que soy yo? Crees que me conoces? Si cuando abro la boca crees que voy a decir cosas fuertes y trascendentes para tí, eso es exactamente lo que pasará, pero no será lo que yo estoy diciendo. Eso será solo tu esquema, tu filtro y tu patrón, pero no será lo que he dicho. Tú no me conoces, no sabes cuánto Yoga hago, ni cuanto medito, ni lo que pienso, ni lo que siento, ni lo que sueño.  Ni siquiera sabes si mis palabras son fuertes y trascendentes. Pero tu ya te has hecho una idea clara de cómo es mi vida, ¿por que? Por que soy tu profesora de Yoga, y cuando abro la boca digo cosas fuertes y trascendentes que no van contigo.. por que.. tu no eres como yo.

¿Cómo que no?… Que no es así?…… mmmmm….es posible…. todo es posible….pero entonces ;…¿ por que se te quedó la cara blanca cuando me viste el otro día vestida por la calle con ropa “normal”….con bolsas de la compra “como cualquier mortal”? Por qué se te quedó esa cara?

Te rompió tu esquema. Tu filtro y tu patrón a cerca de tu profesora de blanco, meditadora contínua y de verbo fuerte y trascendente. La que lleva una vida santa y elevada. La que es correcta en todo, vamos, que casi no toco el suelo cuando camino…..”entonces?… se pondrá enferma como cualquiera?”” se equivocará” ? … “pero no  sabe todo lo que hay que saber?”….”Tendría que cambiar de Profesor de Yoga?”

Pero eso no soy yo. Eso es lo que tu has decidido que yo sea.

¿Sabes que jamás podrás conocerme si antes no te conoces a ti mismo?

Lo que ves en mí, no es más que una parte de ti. Eso es lo que soy. Una parte de ti. Lo que pasa es que no me conoces por que no sabes quién eres.

Si te dieras una oportunidad, aprovechando que los vientos te han traído a la gran tecnología de la Conciencia que es Kundalini Yoga, si te dieras una oportunidad sabrías quién soy. Así que sabrías quién eres.

Permite que el camino se revele ante ti. Mantente consciente.

Yo soy todo. Tú eres todo.

Yo soy tu, tú eres yo.

Yo soy.

Sat Nam.

 

********************************************************************************

Dios

está dentro de ti.

Mejor dicho:
es tu interior, es tu interioridad misma, el centro mismo de tu ser.
Tú estás en la periferia de tu individualidad.
Ve hacia adentro.
Primero te encontrarás con los pensamientos.
No te impliques, ignóralos…
No luches, simplemente sigue tu camino como si la mente estuviese vacía.
Y si consigues hacerlo, la mente se vaciará.
Cuanta más atención prestes a tu mente, más alimentarás los pensamientos.
Si puedes traspasar la frontera de la mente sin molestar —y no es un trabajo arduo, solo necesitas ignorar en pequeñas dosis—, entonces llegarás al mundo de las sensaciones, de los sentimientos, de los estados de ánimo, que son aún más sutiles que los pensamientos.
Desde la mente y su área has llegado a un espacio más profundo de tu ser:
tu corazón.
Sigue el mismo método ignorando tus sentimientos, tus emociones, tus estados de ánimo, como si no fuesen tuyos.
Y a medida que pasas la frontera del corazón entrarás en los confines de tu propio ser.
Ese es el templo de Dios.
Él va hacia ti en forma de luz, como la esencia misma de la belleza, como dicha, como silencio, como paz.
Y llega con gran intensidad, como un aluvión que te inunda.
OSHO

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en FILOSOFIA, MENTE y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s