EL APEGO.

EL APEGO.

Normalmente cuando escribo post de mi cosecha, lo hago después de alguna conversación con algún alumno, o después de alguna experiencia propia, o por alguna pregunta que ha surgido en el camino, en el mío o en el de otros. Entonces siento la necesidad de dar mi punto de vista. MI PUNTO DE VISTA, con todo lo que eso conlleva, después de todo, mi mente no es más que la suma de los acontecimientos acaecidos en mi camino, de mi aprendizaje propio, y del aprendizaje de otros. Maestros, libros, etc…

Hoy siento la necesidad de hablar del apego.  Hace poco, en una de mis clases, acudieron de golpe tres o cuatro alumnos nuevos.( Esta situación, le sonará a todos los profesores de Yoga que lean esto..ocurre normalmente…)  Todos preguntaron dónde podían instalarse; no querían ocupar el “sitio de otro”. Siempre contesto que se sienten donde quieran, ” no hay ningún sitio de nadie” Normalmente, siempre percibo contrariedad, en los alumnos cuando alguien “ocupa su sitio”, unas veces más, otras menos…

Pero un día, apunté; (podría decirse que divertida por la situación), por la respuesta de algunos alumnos  como : “este sitio es de fulanito, este de menganito y este es mío”.  Que el próximo día cambiaría a todos de sitio para que no se apegasen a su lugar favorito.

 Esta situación, se dió también a mitad del curso del pasado año. En aquel momento, no habían alumnos nuevos, no había riesgo de “ocupación/usurpación” y todo quedó en algunas risas y en una mera anécdota. Pero este vez, sí habían nuevos alumnos “sin lugar”… había “riesgo”.. y la contrariedad se hizo manifiesta. Pude ver, una gran incomodidad, frustración, nervios, e incluso amenazas de abandonar la clase si decidía que probaran a cambiar de sitio.

Me centré en sentir la energía de la clase. Tremenda. Podía sentir cómo vibraba cada una de las personas que estaban allí. Multiples vibraciones, hermosas vibraciones de la diversidad  de seres humanos sacudidos ligeramente. Mientras; observaba también mi propia vibración, y maduraba cuál debía ser mi papel en aquella situación. Fué todo de una gran belleza. La vibración de la ira, la de la duda, la de la diversión, la del estupor, la vibración de la suma de todas era bella.

Así que dí paso al Adi Mantra, manteniéndome al margen de las vibraciones, ocupando mi lugar como instructora, y cumpliendo mi promesa, siguiendo los pasos del Maestro, que nos dejó un legado a los instructores :”Pica, Confronta, y eleva”, es tu deber como profesor.” Llevar a las personas delante de un espejo, para que puedan mirarse de frente. Que se vean expuestas ante sí mismas, y encuentren la solución los velos de la mente.

Después del Adi Mantra, su debido Mangala Charan Mantra; quise que vivieran la experiencia. Invité a todos a cambiarse de sitio, mientras observaban qué sentían por dentro. Dije también, que quien no quisiera hacerlo, no tenía por qué. Libre albedrío.

Todos se cambiaron. Y volví a sentir de nuevo toda la gama de vibraciones, estupor, diversión, fastidio, nervios, indignación…en definitiva, sonrisas, y caras serias . De todo.

Todos los que estuvimos allí, deberíamos hacer un ejercicio interior. Un ejercicio importante. Aprender a “sentirnos” ante las situaciones. Si te separas de la situación, la mente que se ocupa del caso es la mente neutral. Te vuelves neutral, y puedes observar todo a la vez. Y darnos cuenta de quién sómos y cómo estamos conformados.

Darnos cuenta de cómo hablamos, y cómo nos comportamos.

Vivir una situación aparentemente sin importancia, cómo una contrariedad, nos debe hacer pararnos un poco. Y reflexionar. Fué un momento estupendo para poner atención a nuestro interior y quitarnos una pequeña molestia de encima, que más de uno vivió como una gran incomodidad. Fué muy bello.

Si se reacciona de una manera un tanto extrema (extrema desde la perspectiva de lo minúsculo e inexistente del  problema real) APEGÁNDONOS, PENSANDO Y SIENTIENDO, rotúndamente que un lugar de 1,5 metros x 40 cm, nos pertenece absolutamente durante una hora y 20 minutos  dos días a la semana, y nadie tiene derecho a ocuparlo..

¿Qué  no haremos con cosas muchísimo más importantes en la vida?

¿Cómo podremos ser libres y felices?  El apego produce miedo. Miedo a la pérdida. Y cuando hay miedo, no hay lugar para la felicidad.

Este mundo no es más que una fase transitoria de la vida. Nada de lo que hay en el te pertenece. Nada te llevarás. No es permanente, aunque nos comportemos como si nos perteneciera y como si le perteneciéramos a él.

Cuando tú has relacionado, lo que sientes en Yoga, sus bondades en tí;  si has adquirido el hábito y lo has sellado con el lugar que ocupas, no volverás a tener la misma satisfacción en otro sitio. Pero si tú aprendes, a hacer tu Yoga, en cualquier lugar, tendrás lo bueno que sientes, en cualquier sitio y a cualquier hora. Esta es la diferencia. Y esto pasa con todas las cosas en la vida.

El apego es un hábito negativo.

Existen dos tipo de hábitos: constructivos y destructivos. Los destructivos, evidentemente, te traerán sufrimiento físico, mental y espiritual. Los constructivos te darán felicidad, bienestar físico, mental y espiritual.

Los hábitos, no obstante, son parte esencia de la personalidad y la mente. Cuando actúas a causa de un hábito destructivo, estás actuando dentro de tu personalidad negativa. Es un hecho que cuando tienes un hábito negativo, automáticamente atraes a sus cuatro hermanos. En total, según KYoga, cinco hábitos negativos de la personalidad: la avaricia, la ira, la lujuria, el apego y el ego negativo. Cuando un hermano entra en casa, invita a los otros cuatro. Además, cada hábito está apoyado por dos aspectos:  El físico/mental/espiritual, y el otro aspecto, el pasado/el presente y el futuro.

Mantengámonos por tanto lo más liberados posibles de apegos no necesarios para sobrevivir… Que buen ejercicio de atención y consciencia es éste!!.. perseguir y eliminar apegos destructivos y negativos.


SAT NAM.

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5 respuestas a EL APEGO.

  1. Blanca dijo:

    Genial tu artículo. Realmente genial.

  2. Veronica dijo:

    Querida Paqui, cuanta razon tienes .
    Yo no quiero que entre en mi vida el apego, no quiero tener apego a nada y mucho menos a un espacio.
    Pero si quiero, tenerte cerca y seguir tus clases y consejos.
    Sat Nam.
    Veronica.

  3. Cristina dijo:

    Desgraciadamente nos apegamos a casi todo en la vida y decidimos que tenemos derecho sobre ello.
    Si aprendierámos a ser más despegados, respetaríamos mucho más a los que nos rodean.
    Yo intento aprender esto.
    Un beso.
    Sat Nam.

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